Carlos B.M.

sábado 7 de febrero de 2009

Año de nieves...


Pasamos las fiestas navideñas y no cayó ni un solo copo de nieve. ¡Lástima! En cambio ahora nieva y en cantidad. Las primeras nieves del año (hace un mes, casi) me pillaron en casa y fue increible cómo nevaba a media tarde en Leganés. Las peques que iban de cumple se lo pasaron de fábula.

Después de eso ha vuelto a caer y no dejo de pensar en cómo estará el pueblo. Nevó el fin de semana pasado y éste vuelve a tener una buena capa blanca. A ver si cuando pueda ir me queda un poquito para poder hacer algunas fotos y colgarlas en la web.

Nieve en Navarrevisca. Hace años que se nos ocurrió, después de una nevada, subir hasta las Casiruelas para ver el pueblo. Pisabas con cuidado pero no distinguías en algunos momentos por donde ibas hasta que, ¡zas!, metías la pierna dentro de algún piorno o algún hueco entre piernas. Cuando llegamos al pueblo nos quitamos los pantalones (encima vaqueros) que iban empapados hasta casi la cintura.

Otro año, salí por la noche un rato y me acosté no muy tarde pues al día siguiente venía un camión con material para la nueva casa que estábamos construyendo. Me desperté y al ver la hora que era me pregunté por qué mi padre aún no me había llamado. Tras lavarme y vestirme como un rayo abrí la puerta y... ¡nevazo! Todo blanco. Una cuarta de nieve que hizo que ese fin de semana descansásemos.

Hay muchas historias para contar y seguro que tú tienes alguna porque por suerte en nuestro pueblo, aunque menos, sigue nevando y eso hace que las fuentes, los manantiales y la garganta sigan manando, corriendo y circulando para darnos la alegría de echar un trago de agua por cualquier sendero que vayamos.

martes 23 de diciembre de 2008

Navidad.

Siempre he de pensado que en este pueblo todo es distinto. Y la Navidad no iba a ser menos.
Hace muchos años, yo era pequeñito (sí, los que me conocen saben que no he crecido mucho, pero aún lo era más entonces), estaba deseando que nos dieran las vacaciones en el cole para pasarme las dos o tres semanas de rigor corriendo por las calles.
Por aquel entonces, finales de los 70 o primeros 80, pasaba casi todos esos días corriendo por unas calles de tierra o mejor dicho de barro, pues en cuanto caían cuatro gotas se formaba un delicioso barrizal mezcla de la tierra y los excrementos que dejaban las numerosas reses de ganado para gozo y disfrute de todos (ahora entiendo porqué razón a mis padres no les agradaba tanto cuando me veían llegar rebozado en aquél delicioso ungüento).
Jugábamos en el cotanillo, las escuelas y en todas las calles de alrededor de la plaza y la iglesia y, en cuanto caía el sol y empezaba a refrescar (ahora diríamos a helar), nos ibamos a nuestras respectivas casas, pues el reloj de los abuelos no fallaba y enseguida oías sus voces llamando para que fueras a cenar. Igual que ahora, que ves a críos jugando en la plaza cuando bajas a tomar un café y una copa después de cenar y acostar a tus hijas.
Pero es que ahora hay luz. Sí. Ahora hay luz, porque lo de antes era distinto. ¿Quién no se acuerda de las luces amarillentas, tililando que parecía que se iban a apagar? ¿Y esas bombillas de 125 V, esos fusibles gordotes y los cables con cuatro grapas recorriendo la casa?
En fin, que llegabas a casa y la pálida luz de las bombillas junto con aquellas sombras ágiles que se movían merced al crepitar de las llamas en la lumbre daban el acompañamiento triste y alegre, cálido y frio, de las noches de invierno a la hora de cenar mientras los abuelos o tus padres veían el "parte" y tras tu tazón de porcelana de leche (y esto era la leche) con cacao procedíamos a recoger gustosos el abrazo de un colchón de lana que junto al frío que hacía evitaba que hiciéramos cualquier movimiento hasta la mañana siguiente.
Y pasaban los día y llegaban... ¡Los Reyes! Los mejores, los auténticos, los de Navarrevisca. Cuantos años, cuantas cartas, cuantos regalos, pero los que más recuerdo los que dejaban en casa de los abuelos. En Alcorcón serían más bonitos y más caros pero los del pueblo eran maravillosos, distintos, prácticos: zapatillas, calcetines y calzonc...ehh...ropa interior, cuadernos, lápices de colores, caramelos o dulces,... Además, que si algo no te valía ibas donde tío Siro (d.e.p) y lo cambiabas, porque los Reyes Magos habían pasado por allí a recogerlos. Para información de algunos todavía conservo un cuaderno de aquella época. Alucinas.
Ahora todo ha cambiado: las calles están de cemento, mucho más limpio y peligroso cuando te caes; la iluminación va a más voltaje, aunque cuando hay mucha gente ilumina casi igual y tiembla por el estilo (no me meto en si tardas una hora en calentar un vaso de leche en el microondas pues puedes hacerlo con un cazo en veinte minutos en la vitro); el que más o el que menos tiene calefacción y ha cambiado su "corchón" de lana por un Flex y guardado, por si las moscas, la bolsa de agua caliente para otros tiempos; y los Reyes siguen viniendo, aunque ahora son más generosos y se gastan un dineral en cosas electrónicas para que no pasemos frio jugando juntos en la calle y lo hagamos cada uno en nuestra casita.
Pese a todo, yo deseo y espero estar allí algún día (fin de año) y disfrutar de mi pueblo con toda la ilusión e interés que tenía el año pasado, y el anterior, y el otro, y...
A todo el mundo y en especial a mi familia, ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2009!

jueves 13 de noviembre de 2008

Tiempo.

No os podéis ni imaginar lo que es no tener tiempo para prácticamente nada. Sí. Habrá alguien que en un primer momento haya pensado en cambios de temperatura, frio, lluvia, nieve, niebla,... en fin, en el tiempo meteorológico. Pero no. No es este el tiempo al que me refería si no al que nos marca el día y la noche, la mañana y la tarde. Es la dimensión temporal (qué fuerte, ¿no?), el que nos hace salir corriendo todos los día de casa, el que determina nuestra jornada laboral, educativa o simplemente todos y cada uno de nuestros momentos en la vida.

Pero el tiempo no es igual aquí, en la gran urbe, que en el pueblo. En Navarrevisca el tiempo sufre una alteración que ya me gustaría a mi que el Sr. Albert Einstein me lo explicase (con todos mis respetos).

Hay veces que el reloj se ralentiza:
- Si vas a dar una vuelta por alguno de los caminos, entre árboles, agua y piedras, verás cómo sin darte cuenta se te hacen las mil.
- Si te pones a hablar con algún familiar o amigo casi no habréis empezado a contaros algo cuando alguno se tiene que ir, sobre todo suele ocurrir con el sector femenino.
- En los bares, el aperitivo convierte la comida en merienda y hace que la familia se te meriende. ¿Qué tendrán las burbujas de la cerveza o el agua de los hielos que hacen perder la noción del tiempo? Y ¿Por qué nunca es culpa nuestra el llegar tarde y siempre es de "fulanito" o "menganito" o del tabernero que "nos ha invitado a la penúltima"?
- Si vas a misa,... qué os voy a contar,...Sólo hay que ponerse por la parte de atrás y quedarse de pie para ver cómo uno de los mayores entretenimientos de los feligreses es mirar la hora (a veces alguien lo hace en más de una ocasión a lo largo de un minuto). Y que no haya procesión, porque si no... Los más cagaprisas siempre cogen algún atajo para llegar los primeros.

Por desgracia también hay veces que el tiempo corre que se las pela, como cuando estamos tan a gusto por la noche y no podemos llegar pronto a casa y se nos hacen las tantas con la consiguiente charla de nuestros padres o pareja, o cuando vemos que es domingo, acabamos de comer y el sol va agrandándose y cambiando de su color oro intenso al naranja de preaviso para, al igual que un semáforo, ponerse rojo prohibiéndonos permanecer en el pueblo un minuto más.

Y ahora, de vuelta en la gran ciudad, a pensar en cuándo volveremos a estar y disfrutar de las horas, minutos y segundos en la tranquilidad y aire puro de Navarrevisca.

lunes 13 de octubre de 2008

Petición de material para la web.

Hola a todos y todas. Por motivos laborales no pudimos estar a todas y cada una de las actividades que se realizaron durante este verano, y yo, en particular, me perdí un montón de ellas. Por este motivo hago una petición para que si tienes fotosde las fiestas de verano, campeonato de ajedrez o de fútbol sala, de las fiestas (disfraces, ciclismo y actividades organizadas por las peñas) nos las envíes para poder colocarlas cuanto antes en la página de todos.
Si durante este verano has recorrido alguna de las rutas coméntanos qué te ha parecido y si tienes también fotos y quieres que las publiquemos, ya sabes...
Muchas gracias.

martes 16 de septiembre de 2008

Las fiestas.

Ha ocurrido un año más. Ya se han acabado las fiestas patronales.
Todos, el que más y el que menos, el más grande y el más pequeño, hemos tenido un rato de disfrute durante los días que han durado las fiestas.
Hay quien dice que son pocos, "tan sólo un fin de semana", pero lo cierto es que se aprovechan tan bien que en ocasiones nos tenemos que partir en dos para poder estar en las actividades que coinciden,...y,... claro, así nos pasa que o llegamos a todo o a nada. Los que tenemos niños pequeños en casa sabemos de lo que hablamos.
Hace unos pocos añitos cogíamos las fiestas de otra manera, del estilo de como lo hacen ahora los chavales de las peñas (olé por ellos, su buen rollo, saber estar y disfrutar), salíamos "maqueados" para bailar en la plaza y hacer el recorrido por los bares del pueblo. No me sorprende que hagan botellón pues ya casi no quedan. ¡Qué recorrido teníamos! Eso era una verdadera gymkana. Comenzábamos por el Miragredos, subiamos al Masilucar, Canillas, el Tropezón, Simón, Los nogales,... para después del baile subir por Groucho, Avenida (Delfi o "colorines") y La Casona y terminar en 3 Jotas. ¿Terminar? ¡Ja! Después íbamos a Groucho y de allí a despertar a alguien que nos diese el chocolate pues los churros ya estaban preparados donde Simón.
Se echan de menos las vaquillas y los fuegos artificiales pues le daban un cierto ambientillo a verdadera fiesta. Sé que es complicado y conlleva mucho, pero eso no niega que pueda echarlo de menos, ¿no?.
Algún año se hizo competición de natación en las Sildas,...¡qué bonito era...verlos nadar! Porque a ver quién era el valiente. Ahora con la piscina lo tendríamos más fácil pero no se "vería" igual.
Los disfraces son geniales y dentro de poco casi no quedará gente sin disfrazar pues cada año veo a más personas que lo hacen y se lo pasan (nos lo pasamos) estupendamente. Recuerdo cuando salíamos de casa de mi vecino Carlos Gallego con los cabezudos y qué poquitos éramos.
Y qué decir de la comida. Pienso que es una parte importante de las fiestas. Todo el mundo con sus aperos a cuestas. Mesa de sol o mesa de sombra, con la porcelana de la abuela o el plástico de usar y tirar, con el estómago preparado para atacar con guindillas en mano o bien para degustar un poquito porque anoche...,¿qué pasó anoche?. En fin que todos se lo pasan de maravilla, charlan y comen con sus amigos y familiares aunque sea a la otra punta de la plaza y tras ello los cagaprisas cogen sus bártulos y al coche, los tranquilos disfrutamos y reímos con los monólogos y los afortunados que están de vacaciones o jubilados a comer patatas en la cena de la resaca (yo tuve la suerte inmensa de estar un año).
¡Ah! Casi se me olvida. Creo que aún sigue siendo una fiesta religiosa y se sigue celebrando la Santa Misa y Procesión por Ntra.Sra. de las Angustias. No dejemos que se pierda esto porque si no fuera por ello no tendríamos todo lo demás .

lunes 18 de agosto de 2008

Maldita montaña.


Hace pocos días oíamos la noticia de una desgracia para el montañismo subiendo un ochomil.

Los que amamos la montaña y nos gusta patear por ella sabemos lo traicionera que puede llegar a ser cuano hay mal tiempo, e incluso haciendo bueno pueden cambiar las condiciones en muy poco tiempo.

El pasado martes hicimos el recorrido de la ruta 4 y pasamos por los llanos de Montalbán junto al lugar donde encontraron muerto hace 50 años a Princiano Hernández, víctima del rayo de una tormenta.

Si os animáis a hacer este recorrido entenderéis porqué hubo personas que pasaron cerca cuando amainó y no se percataron de que allí, tirado en el suelo, se encontraba su cuerpo.

Para él, para los que cayeron en el K2 y para tantos y tantos que por trabajo, obligación o simplemente por afición han dejado su vida en la montaña vaya este humilde recordatorio.

miércoles 6 de agosto de 2008

Vacaciones (2)

Aprendí en estas tierras lo bueno y lo malo (poco, la verdad), a hacer amigos y enemigos (??), a enamorarme y desengañarme, a currar y valorar lo que la naturaleza nos da y cómo nos lo da.
Cuando pateas por los caminos con el olor de la lluvia o con la misma nube encima bautizándote y sientes lo pequeño y solo que puedes estar en medio de la sierra descubres también lo grande que una persona puede llegar a ser.
Si alguna vez has caminado por la sierra con la única compañía del sonido de tus pasos y el cantar de los grillos y de los pájaros, oliendo a tierra, a plantas resinosas o a la hojarasca húmeda sabrás de lo que hablo.
Y si te hablo de cuando las calles eran de tierra o la luz tililaba (no por falta de potencia como ahora) porque todo iba a 120V recordarás muchas otras cosas...

jueves 31 de julio de 2008

Vacaciones.

Quizás el estar lejos del pueblo me hace recordar muchas cosas y sentir lo que normalmente se suele llamar añoranza.

Hace tiempo, cuando las circunstancias eran totalmente distintas, sin familia propia de la que estar más o menos pendiente o dependiente, sin un trabajo que te quita esos días que podrías disfrutar,..., entonces, sí, entonces iba al pueblo cada dos por tres. Y llegaban las vacaciones. Era igual que fueran de Navidad, Semana Santa o de verano. El caso es que siempre estabamos allí, recorriendo las calles, jugando en las "regaeras", haciendo el trasto con las bicicletas,..., disfrutando y aprendiendo de todo y de todos. Recuerdo que alguien preguntó que cuántos teníamos abuelos y cuántos abuelos teníamos y yo contesté que "por suerte o por desgracia tenía a los cuatro". Nunca he dicho una verdad tan grande (excepto cuando dije "sí, quiero"), y lo cierto es que tanto mis abuelos paternos, Pepa y Pablo, como los maternos, Nina y Faustino, me enseñaron muchas cosas, pero sobre todo el amor a nuestro pueblo.

lunes 23 de junio de 2008

En bici por el Alto Alberche.


Estar situado a más de 1.000 metros de altura y en medio de un valle hace que cualquier ruta que se realice desde Navarrevisca sea subir para después bajar, o bien bajar para luego subir. Los hay que prefieren ésto último pues de esta manera cuando suben ya vienen con las piernas calientes, pero lo importante es disfrutar de rutas que a pie serían eternas y agotadoras.

Hacer de 20 a 30 kilómetros es duro si no se tiene una cierta preparación, por lo que las rutas deben ser "para todos", grandes y pequeños, y que en todas y cada una de ellas se pase por algún punto que puede hacer que el que así lo desee se dé la vuelta. Los más "valientes" conseguimos llegar hasta el final poniendo pie a tierra cuando nos parece y no sólo para sortear algún obstáculo, si no para coger aire en alguna subida. No vamos a ganar medallas y lo que sí vamos a ganar es amigos, sobre todo cuando los esperamos y ayudamos a realizar el recorrido.

Buen rollito y buen viaje a todos.

lunes 16 de junio de 2008

Trabajo de campo.


Hay quien dice que la página de Senderos tarda mucho en actualizarse. Puede que realmente así sea, pero lo que no se puede negar es el trabajo que lleva detrás.

Primero. Hay que diseñar lo que se quiere hacer y después de haberlo plasmado y realizado siempre surgen nuevas ideas y mejoras.

Segundo. Lo que se ve es el resumen de jornadas de pateadas por parte de algunas personas, como el amigo Jarana, que han ido recopilando datos de lugares: nombres de zonas y fuentes, su situación geográfica y localización de algunas veredas totalmente tapadas por la vegetación.

Tercero. Hay que organizar y detallar las rutas perfectamente con mapas de la zona, verificar el kilometraje y describir lo que se puede encontrar un senderista que no conozca la zona pero que no tenga problemas en realizar el recorrido sin perderse.

Cuarto. Los que, como yo, nos gusta montar en MTB (bicicleta de montaña) tenemos que realizar las rutas cargando con la bici a cuestas en más de un tramo o dándonos la vuelta en otros, por lo que las realizo y detallo si es ciclable o no y su porcentaje.

Quinto. No sólo es escribir o describir la ruta si no que también hay que hacer fotografías para que al realizar la ruta recordemos, si antes lo hemos visto, que la ruta realmente pasa por ahí.

Sexto. La colaboración entre todos es crucial y, la verdad, es que a la página llega muy poco material. Todo el mundo dice: "ya te mandaré algunas fotos" o "yo tengo una ruta en bici que...", pero al final...

Y séptimo. Lo más importante de todo. Hay que hacerlo con el poco tiempo que nos queda "robándole" minutos a la noche y, a veces, a la familia. Eso sí, cuando veo a mis hijas que se quedan mirando lo que hago y su cara de felicidad viendo "las fotos del pueblo" se me olvida el cansancio y las preocupaciones. Lo único que importa es estar en Navarrevisca de una manera o de otra...