Carlos B.M.

martes, 16 de septiembre de 2008

Las fiestas.

Ha ocurrido un año más. Ya se han acabado las fiestas patronales.
Todos, el que más y el que menos, el más grande y el más pequeño, hemos tenido un rato de disfrute durante los días que han durado las fiestas.
Hay quien dice que son pocos, "tan sólo un fin de semana", pero lo cierto es que se aprovechan tan bien que en ocasiones nos tenemos que partir en dos para poder estar en las actividades que coinciden,...y,... claro, así nos pasa que o llegamos a todo o a nada. Los que tenemos niños pequeños en casa sabemos de lo que hablamos.
Hace unos pocos añitos cogíamos las fiestas de otra manera, del estilo de como lo hacen ahora los chavales de las peñas (olé por ellos, su buen rollo, saber estar y disfrutar), salíamos "maqueados" para bailar en la plaza y hacer el recorrido por los bares del pueblo. No me sorprende que hagan botellón pues ya casi no quedan. ¡Qué recorrido teníamos! Eso era una verdadera gymkana. Comenzábamos por el Miragredos, subiamos al Masilucar, Canillas, el Tropezón, Simón, Los nogales,... para después del baile subir por Groucho, Avenida (Delfi o "colorines") y La Casona y terminar en 3 Jotas. ¿Terminar? ¡Ja! Después íbamos a Groucho y de allí a despertar a alguien que nos diese el chocolate pues los churros ya estaban preparados donde Simón.
Se echan de menos las vaquillas y los fuegos artificiales pues le daban un cierto ambientillo a verdadera fiesta. Sé que es complicado y conlleva mucho, pero eso no niega que pueda echarlo de menos, ¿no?.
Algún año se hizo competición de natación en las Sildas,...¡qué bonito era...verlos nadar! Porque a ver quién era el valiente. Ahora con la piscina lo tendríamos más fácil pero no se "vería" igual.
Los disfraces son geniales y dentro de poco casi no quedará gente sin disfrazar pues cada año veo a más personas que lo hacen y se lo pasan (nos lo pasamos) estupendamente. Recuerdo cuando salíamos de casa de mi vecino Carlos Gallego con los cabezudos y qué poquitos éramos.
Y qué decir de la comida. Pienso que es una parte importante de las fiestas. Todo el mundo con sus aperos a cuestas. Mesa de sol o mesa de sombra, con la porcelana de la abuela o el plástico de usar y tirar, con el estómago preparado para atacar con guindillas en mano o bien para degustar un poquito porque anoche...,¿qué pasó anoche?. En fin que todos se lo pasan de maravilla, charlan y comen con sus amigos y familiares aunque sea a la otra punta de la plaza y tras ello los cagaprisas cogen sus bártulos y al coche, los tranquilos disfrutamos y reímos con los monólogos y los afortunados que están de vacaciones o jubilados a comer patatas en la cena de la resaca (yo tuve la suerte inmensa de estar un año).
¡Ah! Casi se me olvida. Creo que aún sigue siendo una fiesta religiosa y se sigue celebrando la Santa Misa y Procesión por Ntra.Sra. de las Angustias. No dejemos que se pierda esto porque si no fuera por ello no tendríamos todo lo demás .