Carlos B.M.

sábado, 17 de mayo de 2014

Paseo primaveral

El senderismo lo puede realizar cualquier persona sin límites de edad, haciendo que su cuerpo mejore y su mente disfrute de la naturaleza  de tal manera que le será más fácil enfrentarse a los retos de la vida diaria.
Se conoce gente y se empieza a conocer uno mismo.
Al principio empezamos por rutas cortas y sin mucha dificultad para no cansarnos en exceso y desistir para el día siguiente. Poco a poco cogeremos fondo y haremos rutas más largas y con más desnivel.
Pero para empezar en el senderismo, aunque sea un paseo hay que equiparse bien:
  • Calzado que se adapte bien a nosotros. Pueden ser zapatillas o botas de media caña para proteger los tobillos, con una buena suela y que sean impermeables y transpirables. Hay que pensar que las usaremos con calcetines gruesos que evitarán rozaduras, por lo que no tienen que quedar muy ajustadas. Es lo más importante de todo y no deberíamos escatimar en ellas.
  • Ropa. Ligera, transpirable y muy confortable, adaptándola a la climatología de la época del año.
  • Mochila.
  • Proteger las zonas de nuestro cuerpo expuestas al sol.
  • Bastón. Nos ayudará en nuestras pateadas tanto subiendo como bajando al descansar nuestras rodillas. Mejor dos bastones que uno siempre.
  • Mapa de la zona. Tener información es vital en todos lo ámbitos de la vida, pero en la montaña es crucial.
  • Previsión meteorológica. Fundamental en la montaña por seguridad.
  • Prenda de abrigo. Aunque sea verano pues el tiempo en la montaña puede sufrir cambios bruscos.
  • Comida y bebida. Dependiendo del recorrido hay que llevar algunas provisiones. Con unas galletas y una cantimplora suele bastar, pero siempre hay que ver si en nuestro recorrido hay fuentes o pueblos donde poder conseguir al menos algo para beber.
Con estas poquitas cosas, ganas de disfrutar y sudar podéis iros al fin del mundo. Yo os recomiendo empezar por daros un paseo primaverl por Navarrevisca y luego... lo que queráis.

Casi se me olvidaba. Ir paseando y oir una melodía de un teléfono o ver a alguien con los auriculares puestos es una aberración. Poned el móvil en silencio y disfrutad a tope de la verdadera música de la montaña: el sonido de los animales, de nuestros pies al andar o del aire al silbar entre piedra o plantas.

  

Un saludo y feliz andadura.